Todos en algún momento de nuestras vidas hemos transitado situaciones que nos han llevado al borde de nuestras fuerzas, situaciones que nos han producido un sinsentido difícil de explicar. Todos de alguna manera, ya sea por un motivo personal o profesional nos hemos acercado a lo que llaman la oscura noche del alma.

En esos momentos, fruto de la desesperación y el profundo deseo de salir de esa situación, muchas veces llevamos a cabo decisiones impulsivas y violentas que no hacen más que entorpecer las acciones y terminan de romper lo poco sano que aún queda de la situación que se está transitando. En sentido contrario, la otra actitud suele ser la de permanecer inmóviles y pasivos, sin poder avanzar, ubicándonos en la victimización y la justificación, con los consecuentes daños que esto produce en nuestra salud psico – física y emocional, por sostener en el tiempo dicha situación.

En los momentos en los cuales uno ha perdido el rumbo es que se debe apelar al menos a dos ideas claves para generar el movimiento en un sentido que, lejos de empeorar la situación, nos dirija hacia una salida.
Como primera idea es importante tener en cuenta que, ante estas situaciones difíciles de nuestra vida, elevarnos en consciencia para poder identificar y observar lo que nos está sucediendo, es el primer paso. Se trata de conectar con aquel aprendizaje necesario que a su vez nos modificará nuestra interpretación del momento y nos ubicará en una perspectiva diferente pudiendo ser conscientes de aquello que no podemos distinguir desde el lugar de confusión que habitamos.

Ahora bien, para adquirir los aprendizajes necesarios que nos permitan ver lo oculto a nuestro entendimiento tenemos dos caminos al menos; aprendemos solos, esperando que la vida nos siga enseñando a través de los golpes, con sus consecuencias, o nos apoyamos en ¨alguien¨ que nos facilite el camino a través de aquellas cualidades que toda relación de calidad nos brinda, entre ellas, la empatía, la escucha sincera, aquellas palabras que nos pueden brindar una mayor claridad en el camino o simplemente, el aprendizaje logrado a través de la experiencia ajena. Lo cierto es que en el encuentro encontraremos la luz en nuestro camino en momentos de incertidumbre.

Es importante entonces recordar que para poder salir adelante se necesitará indefectiblemente del apoyo y el acompañamiento de aquellos que nos ayudarán a conectar con la fortaleza que se encuentra esperando en nosotros para generar el impulso hacia delante. Poseer entonces una buena red de contención y apoyo es primordial en estas situaciones para trascender los obstáculos y los desafíos presentes. Esta segunda idea nos conecta con la importancia que adquiere el cuidado de nuestras relaciones actuales, como así mismo nos lleva a hacernos las siguientes preguntas; cuáles son las acciones que hoy estamos llevando a cabo y nos acercan a quienes verdaderamente serán importantes en el momento en que la oscuridad se presente en nuestro recorrido? De quien nos estamos rodeando? Con quienes estamos compartiendo nuestra vida? A que relación le destinamos nuestra energía y nuestro tiempo en el día a día?

Nuestra respuesta determinará la manera en que transitaremos nuestra próxima crisis, nuestro próximo momento oscuro del alma. Las personas que nos rodean, nuestra red de contactos y el cuidado de las relaciones que hoy poseemos serán los mojones que en nuestro futuro guiarán nuestro camino.