¿En cuántas oportunidades hemos observado que nuestra labor profesional dentro de un equipo de trabajo no ha sido valorada o no hemos recibido la respuesta adecuada de quien posee la tarea de conducirnos? ¿Cuántas veces nuestra motivación se ha visto disminuida ante este comportamiento afectando nuestro rendimiento laboral? Las estadísticas demuestran que estos conflictos y otros similares son muy habituales dentro de las organizaciones. Ante ello es necesario reflexionar sobre la raíz que nos lleva a realizar estas preguntas.

Muchas veces nos encontramos expuestos en nuestro ámbito profesional ante personas que poseen la tarea de conducirnos, son los llamados líderes y están presentes de una u otra manera; y cuando digo de una u otra manera me refiero a sus diferentes maneras de ser a través de las cuales manifiestan su acción de liderazgo.

Sus diferentes maneras de liderar condicionan directamente el avance y crecimiento del grupo y también nuestra calidad de vida.

Podemos definir a un líder como alguien que dirige, gestiona y acompaña a un grupo , ya sea en el contexto empresarial, político, educativo, etc., aunque básicamente puede aparecer en cualquier contexto de interacción social.

El líder es determinante para los logros de todo grupo. Dependiendo de su comportamiento, idoneidad y predisposición avanzará hacia los objetivos buscados junto a su equipo. Por ello, la idoneidad y capacidad para llevar a cabo su función es muy importante, y hasta esencial.

En este sentido, es muy necesario diferenciar que tipo de líderes se encuentran presentes dentro de los grupos a fin de determinar de qué manera su comportamiento y las acciones que llevan a cabo repercuten en el estado emocional y el rendimiento del grupo.

Por un lado, se encuentra el líder autoritario, este se caracteriza por transmitir de una manera verticalista y autoritaria sus opiniones impartiendo sus indicaciones en forma de órdenes, pretendiendo de esta manera regular el funcionamiento del equipo. La desventaja principal de este tipo de líder es la desmotivación que produce en los integrantes del equipo ocasionando que la productividad del mismo decaiga sustancialmente.

El líder democrático, a diferencia del anterior y diría en la vereda opuesta la conducción a través de este tipo de liderazgo se realiza haciendo partícipes a todos los integrantes del grupo de manera horizontal, es decir, abre el juego para que todos pueden opinar y manifestar libremente su postura para la toma de decisiones. En este caso el riesgo es la posible falta de concreción de metas ya que muchas veces la figura de este tipo de líder se desdibuja perdiendo su capacidad de conducción.

También podemos hablar del líder reflexivo, también llamado líder coach; es aquel que acompaña a través de una actitud indagatoria que invita a reflexionar y a que el grupo aprenda por sí mismo a través de las preguntas, es decir apunta a un camino de aprendizaje mientras se avanza. Esta forma de liderazgo es muy positiva por el ¨darse cuenta¨ que puede lograr el grupo.

Por último, podemos mencionar al líder visionario, es aquel que no pierde de vista la meta, se enfoca y se mantiene conectado con los objetivos. Es el líder motivador, que inspira y conecta con el logro y el éxito, el riesgo que corre este tipo de líder es el de aferrarse demasiado a la actitud motivadora y desatender el como, el aprendizaje y la planificación de las acciones, pudiendo caer en una falta de orden y por consiguiente a una falta de logros.

Como vemos existen diferentes tipos de liderazgo que indefectiblemente guiarán a la organización y a sus equipos de trabajo hacia la concreción o no de los objetivos propuestos. Si deseamos y pretendemos que un equipo avance hacia un final feliz en el planteo de sus metas no se debe perder de vista este aspecto sumamente importante, no debemos dejar de tener en cuenta que según el tipo de conducción resultará el éxito o el fracaso de un equipo de trabajo.

Formar y capacitar líderes que despierten y conecte a las personas con sus fortalezas para alcanzar el éxito anhelado se presenta en los tiempos de hoy como una tarea necesaria dentro de toda organización.